Ávila, situada en la provincia del mismo nombre, dentro de Castilla y León, es una ciudad que encanta a todo aquel que la visita, situada a menos de una hora y media de Madrid en coche y que podemos visitar en autobús y tren, sin tener que recurrir al coche. Eso la hace ideal para visitar en una escapada de fin de semana o incluso de un día.
Nosotros, una pareja, solo fuimos dos días y una noche desde Madrid y para llegar allí optamos por coger el tren, cuyo billete compramos una semana antes a través de la web de Renfe. Cuanta más antelación en adquirirlo, mucho mejor para nuestro bolsillo. En nuestro caso pagamos unos 18 euros por persona por ida y vuelta, es decir, 36 euros los dos.
Tras pasar la puerta, a mano izquierda podremos ir hacia la Catedral y todo recto hacía el Ayuntamiento, dos de los edificios imprescindibles que debemos visitar.
Nosotros optamos por quedarnos en un hostal (Hostal El Rincón) en el interior de la muralla bastante económico y agradable. Por 40 euros la noche, dormimos en la Plaza Zurraquín, muy cerca del Ayuntamiento y la Plaza del Mercado Chico, ideal para visitar a pie la ciudad.
Dentro de que es una localidad que podemos ver perfectamente en un día, hay varios sitios que no podemos dejar de visitar:
La Muralla: Imprescindible verla desde fuera y subir también a la misma. El precio es de 5 euros y 3,5 para estudiantes. Además los martes es gratis de 14 a 16 horas salvo festivos y vísperas de festivo. Construida entre los siglos XI y XIV, se trata del símbolo de Ávila y es a todas luces la mejor conservada de España y nos atreveríamos a decir que una de las más espectaculares de Europa (con permiso de Dubrovnik). Recorrerla es un placer, por sus vistas y por tener la sensación de que caminamos por un espacio con siglos de historia. Verla por la noche iluminada es algo mágico, al igual que contemplarla desde lejos a cualquier hora, por ejemplo desde el Humilladero de los Cuatro Postes.
El Ayuntamiento: Construido durante el siglo XIX, y de estilo isabelino, está situado en la plaza del Mercado Chico, que recuerda a otro tipo de plazas españolas más grandes.
Convento y Museo de Santa Teresa: La iglesia, construida sobre la casa natal de Teresa de Cepeda y Ahumada forma un ‘todo’ con el convento carmelitano. Por debajo se encuentra la gran cripta abovedada de enterramientos, que es donde se sitúa el actual museo teresiano, único para todo aquel que quiera conocer la vida y el mensaje de la Santa.
En una escapada a Ávila tampoco podemos dejar de visitar el Real Monasterio de Santo Tomás, que fue residencia de verano de los Reyes Católicos, la Iglesia de San Pedro o la ya citada Basílica de San Vicente.
Por supuesto no debemos olvidar que en Ávila se come de lujo por un precio razonable Nosotros optamos por el restaurante Siglodoce, que es uno de los mejores y más conocidos, y por 20 euros cada uno nos pusimos las botas, degustando un menú típico abulense compuesto por judías blancas, sopa castellana, patatas revolconas y por supuesto el típico chuletón de ternera de Ávila de 500 gramos con patatas fritas, con pan, bebida y postre incluidos en el precio. Si buscamos hay restaurantes más económicos, pero este era excelente en cuanto a calidad/precio se refiere.
Ahora solo os queda disfrutar de Ávila. ¡No dudéis en ir!
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